
El castillo Maniace ocupa el extremo de Ortigia, donde la isla termina en mar abierto. Es una de las arquitecturas federicianas más importantes de Italia y regala la panorámica más amplia de toda Siracusa.
El nombre recuerda al general bizantino Jorge Maniaces, que en 1038 reconquistó brevemente Siracusa a los árabes. El castillo que vemos hoy, sin embargo, fue obra de Federico II de Suabia y se construyó entre 1232 y 1240: un cuadrilátero perfecto con torreones cilíndricos en las esquinas, mitad palacio y mitad fortaleza.
A lo largo de los siglos fue residencia real, prisión y cuartel. La sala hipóstila, con sus bóvedas nervadas, es uno de los espacios medievales más sugerentes de Sicilia.
Desde los baluartes la vista abarca desde el Puerto Grande hasta la costa iblea: en días claros se ve el Etna en el horizonte.
Consejos prácticos
- La entrada es de pago; consulta los horarios estacionales antes de la visita.
- Combina la visita con el paseo por el Lungomare di Levante, en el lado de mar abierto.


